Si activas una prueba de treinta días, agenda un recordatorio el día veinte para revisar y decidir con calma. Mejor aún, programa la cancelación inmediata si el servicio permite seguir disfrutando hasta el final. Así evitas que el cierre del mes se llene de sorpresas. Este microhábito libera memoria, reduce ansiedad y elimina la excusa de “luego lo miro”. Compártelo con tu equipo o familia para sincronizar decisiones.
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